Mantenla en un lugar fresco y seco, protegida de la luz directa, y bien cerrada después de abrirla — el aceite de coco y los frutos secos son los ingredientes más sensibles al aire y al calor. Te recomendamos consumirla dentro de las 3 a 4 semanas siguientes a abrir el empaque, para disfrutarla en su mejor punto de frescura y crocancia.